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17 de noviembre de 2011
24 de agosto de 2011
Rubalcaba, candidato (parte 2ª)
Entre algunas de las barbaridades que el candidato de oro ha dicho o hecho últimamente es destacable haber tomado la decisión de dimitir como vicepresidente del gobierno para días después aparecer en un mitin hablando de propuestas mágicas para crear empleo, tal y como vamos en este país, ¿por que no haber hecho las reformas y haber propiciado la creación de empleo cuando antes mejor?.
Entre algunas de sus propuestas estrella nos encontramos con dos propuestas que de verdad podrían ilusionar a los ciudadanos progresistas, como son el cambio de la ley electoral, y la recuperación del impuesto de patrimonio. No obstante, si tiramos de hemeroteca, recordaremos que en cuanto a la reforma de la ley electoral, en enero de este mismo año, Rubalcaba votó en contra de esta misma propuesta llevada al congreso por IU y UPyD. Lo mismo pasó con el impuesto de patrimonio, que el 14 de junio Izquierda Unida e Iniciativa per Catalunya pidieron su recuperación, y el propio Rubalcaba votó en su contra, argumentando que “En este momento será imposible aplicarlas debido a la crisis”, una medida, por cierto, la de eliminar el impuesto de patrimonio que fue aplicada por el PSOE sin mayor problema, en el mayor gesto de bofetada y traición al pensamiento socialista.
Y es que nadie con un mínimo de inteligencia puede pensar, a estas alturas, que Rubalcaba es distinto de Zapatero. Una muestra de continuismo es que en las listas del PSOE ya han buscado hueco para 10 ministros del gobierno ZP, a falta de confirmarse todavía la concurrencia de algunas "estrellas" de la legislatura como Ángeles González Sinde, Chavez y Garmendia. Una muestra del continuidad Zapatero - Rubalcaba es como ante la inminente reforma de la Constitución el candidato declaró: "Me convenció anoche, cuando me dijo que tenía un acuerdo con Rajoy. Entonces pensé que un gran acuerdo entre el PP, el PSOE y el Gobierno contra el déficit podía ser muy importante para la buena marcha de la economía española en estos momentos".
Como ejemplo de democracia, reformar la Constitución (por cierto que siempre la habíamos visto intocable y sagrada) en el último mes de gobierno es otra muestra mas de lo dañino que es el bipartidismo para la democracia, mas aún cuando la reforma es pactada por PP y PSOE que en un intento de mermar la participación ciudadana la quieren hacer tramitar por la vía rápida y sin convocar un referéndum.
Entre algunas de sus propuestas estrella nos encontramos con dos propuestas que de verdad podrían ilusionar a los ciudadanos progresistas, como son el cambio de la ley electoral, y la recuperación del impuesto de patrimonio. No obstante, si tiramos de hemeroteca, recordaremos que en cuanto a la reforma de la ley electoral, en enero de este mismo año, Rubalcaba votó en contra de esta misma propuesta llevada al congreso por IU y UPyD. Lo mismo pasó con el impuesto de patrimonio, que el 14 de junio Izquierda Unida e Iniciativa per Catalunya pidieron su recuperación, y el propio Rubalcaba votó en su contra, argumentando que “En este momento será imposible aplicarlas debido a la crisis”, una medida, por cierto, la de eliminar el impuesto de patrimonio que fue aplicada por el PSOE sin mayor problema, en el mayor gesto de bofetada y traición al pensamiento socialista.
Y es que nadie con un mínimo de inteligencia puede pensar, a estas alturas, que Rubalcaba es distinto de Zapatero. Una muestra de continuismo es que en las listas del PSOE ya han buscado hueco para 10 ministros del gobierno ZP, a falta de confirmarse todavía la concurrencia de algunas "estrellas" de la legislatura como Ángeles González Sinde, Chavez y Garmendia. Una muestra del continuidad Zapatero - Rubalcaba es como ante la inminente reforma de la Constitución el candidato declaró: "Me convenció anoche, cuando me dijo que tenía un acuerdo con Rajoy. Entonces pensé que un gran acuerdo entre el PP, el PSOE y el Gobierno contra el déficit podía ser muy importante para la buena marcha de la economía española en estos momentos".
Como ejemplo de democracia, reformar la Constitución (por cierto que siempre la habíamos visto intocable y sagrada) en el último mes de gobierno es otra muestra mas de lo dañino que es el bipartidismo para la democracia, mas aún cuando la reforma es pactada por PP y PSOE que en un intento de mermar la participación ciudadana la quieren hacer tramitar por la vía rápida y sin convocar un referéndum.
La reforma constitucional exprés: pasos y plazos
La Constitución exige para una reforma de este tipo una mayoría de tres quintos en cada una de las Cámaras, ya que no afecta a los asuntos para los que se requiere una mayoría aún mayor, de dos tercios, y que son la sección primera del capítulo segundo del Título Primero (De los derechos fundamentales y de las libertades públicas), y el Título II (De la Corona).
La previsión del Gobierno es que sean los grupos parlamentarios los que promuevan una proposición de ley de reforma, que cuente ya de partida con el consenso necesario e incluso mayor, y que se pueda tramitar gracias a ello con urgencia y en lectura única. Eso implica eliminar los trámites de ponencia y comisión en las dos cámaras, con votaciones únicamente en el pleno y aglutinando además en una única sesión la toma en consideración y la aprobación inicial en el Congreso.
En consecuencia, el trámite se puede acortar a apenas dos semanas desde la calificación de la proposición de ley por parte de la Mesa del Congreso de los Diputados. Algunos parlamentarios barajan la posibilidad de que el texto pueda estar calificado la próxima semana y estar incluso aprobado por el Congreso y por el Senado para la aprobación definitiva en la semana siguiente, la del 8 de septiembre.
La Constitución sólo prevé la celebración de referéndum en este tipo de reforma en el caso de que lo soliciten, en los quince días posteriores a su aprobación, una décima parte de los miembros de cualquiera de las cámaras, lo que no parece probable a juicio del Gobierno.
En caso de que se solicitara la consulta popular, sería imposible que la reforma estuviera concluida antes de finalizar la legislatura, ya que el Parlamento debe estar disuelto el día 26 de septiembre para poder celebrar las elecciones generales el 20 de noviembre.
La Constitución exige para una reforma de este tipo una mayoría de tres quintos en cada una de las Cámaras, ya que no afecta a los asuntos para los que se requiere una mayoría aún mayor, de dos tercios, y que son la sección primera del capítulo segundo del Título Primero (De los derechos fundamentales y de las libertades públicas), y el Título II (De la Corona).
La previsión del Gobierno es que sean los grupos parlamentarios los que promuevan una proposición de ley de reforma, que cuente ya de partida con el consenso necesario e incluso mayor, y que se pueda tramitar gracias a ello con urgencia y en lectura única. Eso implica eliminar los trámites de ponencia y comisión en las dos cámaras, con votaciones únicamente en el pleno y aglutinando además en una única sesión la toma en consideración y la aprobación inicial en el Congreso.
En consecuencia, el trámite se puede acortar a apenas dos semanas desde la calificación de la proposición de ley por parte de la Mesa del Congreso de los Diputados. Algunos parlamentarios barajan la posibilidad de que el texto pueda estar calificado la próxima semana y estar incluso aprobado por el Congreso y por el Senado para la aprobación definitiva en la semana siguiente, la del 8 de septiembre.
La Constitución sólo prevé la celebración de referéndum en este tipo de reforma en el caso de que lo soliciten, en los quince días posteriores a su aprobación, una décima parte de los miembros de cualquiera de las cámaras, lo que no parece probable a juicio del Gobierno.
En caso de que se solicitara la consulta popular, sería imposible que la reforma estuviera concluida antes de finalizar la legislatura, ya que el Parlamento debe estar disuelto el día 26 de septiembre para poder celebrar las elecciones generales el 20 de noviembre.
Este es el regalazo que nos deja Zapatero antes de marcharse. El próximo 20-N sólo espero que desaparezcan las siglas PSOE del panorama político nacional.
19 de mayo de 2011
Cálculos electorales en Albacete capital (27 concejales en juego)
Veamos el caso límite a falta de adjudicar un escaño: PP 13 escaños, PSOE 12 escaños, IU 1 escaño. Esta es con mucho la situación más probable a falta del escaño decisivo. Pues bien, para que el PP gobernase con mayoría absoluta, votosPP/14 debería ser superior a votosPSOE/13 y a votosIU/2.
Veamos una simulación: Supongamos que, como dice cierta encuesta provincial, el PP consigue como máximo un 47,60% de los votos, lo que, según dicha encuesta, les otorgaría 14 o 15 concejales. En ese caso, el umbral de voto que debería superar IU para conseguir el segundo concejal, en detrimento del concejal número 14 del PP sería del 6,80%, y el umbral del PSOE para conseguir el concejal número 13 en detrimento del 14 del PP sería del 44,20%. Por otro lado, para que el PSOE se quedase sin su concejal número 12, su porcentaje de voto debería bajar hasta el 39,00% exacto y para que IU se quedase sin concejales, su porcentaje debería quedar por debajo del 5%, que es el mínimo fijado por la ley para conseguir representación. Es decir, una horquilla del 5,20%. Está claro que el PSOE no tiene posibilidades de alcanzar el concejal número 13, y es muy difícil que baje por debajo del 12. Además, para que IU consiguiese su tercer escaño (en este caso en detrimento del PSOE) tendría que llegar al 10,20% , algo a todas luces improbable.
¿Qué es lo que puede razonablemente esperarse? 13 escaños para el PP, 12 escaños para el PSOE y 1 escaño para IU, justo antes de la batalla por el último escaño, el que da la llave de la gobernabilidad. Lo curioso del caso es que, en este escenario, una subida de IU con respecto a las últimas elecciones municipales de exactamente el 0,32% en porcentaje de voto (245 votos, si suponemos en 2011 una participación igual a la de 2007) le daría el segundo concejal, siempre en detrimento del concejal número 14 del PP, el que le otorgaría la mayoría absoluta. Y si esos votos viniesen de los votantes del PSOE, no producirían ningún cambio en su número de concejales, 12 con casi total probabilidad (estrictamente hablando, hay una pequeña probabilidad del 6,15% de que esos votos hiciesen perder el escaño al PSOE en vez de al PP, dependiendo de la zona de la horquilla antes citada en que se mueva el voto socialista).
Veamos una simulación: Supongamos que, como dice cierta encuesta provincial, el PP consigue como máximo un 47,60% de los votos, lo que, según dicha encuesta, les otorgaría 14 o 15 concejales. En ese caso, el umbral de voto que debería superar IU para conseguir el segundo concejal, en detrimento del concejal número 14 del PP sería del 6,80%, y el umbral del PSOE para conseguir el concejal número 13 en detrimento del 14 del PP sería del 44,20%. Por otro lado, para que el PSOE se quedase sin su concejal número 12, su porcentaje de voto debería bajar hasta el 39,00% exacto y para que IU se quedase sin concejales, su porcentaje debería quedar por debajo del 5%, que es el mínimo fijado por la ley para conseguir representación. Es decir, una horquilla del 5,20%. Está claro que el PSOE no tiene posibilidades de alcanzar el concejal número 13, y es muy difícil que baje por debajo del 12. Además, para que IU consiguiese su tercer escaño (en este caso en detrimento del PSOE) tendría que llegar al 10,20% , algo a todas luces improbable.
¿Qué es lo que puede razonablemente esperarse? 13 escaños para el PP, 12 escaños para el PSOE y 1 escaño para IU, justo antes de la batalla por el último escaño, el que da la llave de la gobernabilidad. Lo curioso del caso es que, en este escenario, una subida de IU con respecto a las últimas elecciones municipales de exactamente el 0,32% en porcentaje de voto (245 votos, si suponemos en 2011 una participación igual a la de 2007) le daría el segundo concejal, siempre en detrimento del concejal número 14 del PP, el que le otorgaría la mayoría absoluta. Y si esos votos viniesen de los votantes del PSOE, no producirían ningún cambio en su número de concejales, 12 con casi total probabilidad (estrictamente hablando, hay una pequeña probabilidad del 6,15% de que esos votos hiciesen perder el escaño al PSOE en vez de al PP, dependiendo de la zona de la horquilla antes citada en que se mueva el voto socialista).
La única posibilidad de que Carmen Bayod no sea alcaldesa de Albacete pasa por que Izquierda Unida alcance votos para sacar el segundo concejal (que se lo disputa con el PP).
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